Arañas que imitan a las hormigas

Arañas que imitan a las hormigas

Biólogos de la Universidad de Cincinnati (UC) presentaron sus hallazgos sobre mimetismo animal a la conferencia de la Sociedad para la Biología Integrativa y Comparada en Tampa, Florida; en enero de 2019. El estudio se basó en el comportamiento de la araña saltarina Synemosyna formica. Entender este fenómeno podría favorecer la realización de un control de plagas Barcelona aún más eficiente.

La araña saltarina se comporta como hormiga para repeler a sus depredadores naturales, las aves; aunque esto le ocasiona un problema a la hora de relacionarse con los miembros del sexo opuesto de su propia especie. Así pues tiene el reto de despertar el interés de las parejas potenciales, pero sin que el enemigo descubra de quien se trata realmente. Una vez más la respuesta es proporcionada por el mecanismo de la evolución.

El mencionado arácnido ha evolucionado para ofrecer una imagen adecuada a sus propósitos y necesidades. En sí, en una vista dorsal o superior ofrece un aspecto estilizado de tres secciones como si fuera el himenóptero en cuestión, con lo que logra confundir al ave que le aseche. No obstante, de perfil luce tal cual es, una atractiva araña en búsqueda de pareja.

¿Por qué es importante parecer una hormiga?

Por un lado, estos diminutos animales poseen poderosos aguijones y mandíbulas bien amoladas, capaces de provocar mucho daño. Por otra parte, siempre se encuentran en grupo, con lo cual se hace prácticamente imposible defenderse de sus ataques. Esta exitosa combinación lleva a que la gran mayoría de los pájaros las eviten, mientras se siguen reproduciendo sin ningún obstáculo.

Asimismo, muchas familias de insectos (escarabajos, mantis religiosas y otras) han desarrollado ejemplares que imitan a las agresivas y peligrosas hormigas; incluso algunas plantas experimentan procesos simbióticos con estas para protegerse de sus agresores. En contraste, los arácnidos resultan más sencillos de atrapar y son más sabrosos, según lo expresó la autora principal, Alexis Dodson, estudiante de doctorado.

Se habla entonces de un proceso de selección natural que impide que los típicos enemigos te coman mientras convences a los de tu especie que eres absolutamente inofensivo. Y en este campo reinan las formidables y desagradables obreras, que se comunican a la perfección y se desplazan en grandes grupos.

El engaño va más allá de la apariencia

El punto es que no es suficiente con parecerlo además hay que actuar apropiadamente. Las arañas tienen dos patas adicionales pero carecen de antenas; así, la Synemosyna formica mueve y frota las extremidades anteriores como si lo fueran. En otro orden de ideas, estos insectos balancean sus cabezas para ayudarse a seguir un rastro químico casi imperceptible, el arácnido imitador también ejecuta ese acto aunque en su caso carece de funcionalidad.

Por último, la Synemosyna formica salta, de allí su nombre; sin embargo, las hormigas no lo hacen y tampoco las imitadoras. Se han adaptado al sistema de locomoción del insecto y ahora solo se sacuden. La investigación continuará profundizando los aspectos relacionados con el cortejo entre estos fascinantes animales.

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