Aumento de plagas y roedores durante la cuarentena

Aumento de plagas y roedores durante la cuarentena

Según el dicho popular, «Cuando el gato sale de casa, los ratones hacen fiesta», y eso es lo que estamos viendo en esta época en las principales ciudades del mundo. La gente se ha retirado de las calles para disminuir las posibilidades de infectarse con COVID-19, y los animales salvajes tienden a invadirlas. Además, las poblaciones de insectos y roedores crecen, lo que hace necesario recurrir a una empresa de control de plagas en Barcelona como APINSA.

Los vídeos han mostrado a tejones, cabras, tortugas, ciervos, zorros, pavos reales, monos y hasta un puma paseando por las calles de lo que hasta hace poco fueran zonas urbanas, afectadas por la contaminación de los vehículos y el ruido del progreso industrial. Esto nos emociona y nos invita a pensar en la necesidad de disminuir el ritmo de vida que llevábamos. Lamentablemente, las fábricas fuera de servicio, los puertos inactivos, las tiendas cerradas y las viviendas vacías atraen a las plagas.

La razón es que, en muchos de estos lugares, se ha descuidado, disminuido o abandonado los programas periódicos de desinfección para mantener a raya a ratones, cucarachas, moscas y mosquitos. Y no podemos obviar su responsabilidad en producir u operar como vectores de enfermedades tan serias como la neumonía atípica que produce el actual coronavirus. La interrupción de la rutina puede provocar, además, una disminución en la eficacia de los tratamientos de extinción.

programas periódicos de desinfección

¿Cuál es la causa de este serio problema?

Por un lado, es probable que en muchas de estas áreas hayan quedado recipientes con desperdicios que, por la premura de la situación, no fueron eliminados. Por otra parte, la ausencia de personas y sus actividades hace que las alimañas se sientan libres para salir a explorar y a buscar sus alimentos. No olvidemos que el sector hostelero está prácticamente paralizado, con lo cual se producen menos residuos alimentarios y así las plagas tienen que modificar sus hábitos.

Pero quizás la razón principal sea que dichos animales tienen la capacidad de reproducirse a altas velocidades y, al suspender los programas de desratización, desinsectación y desinfección, sus comunidades se han expandido vertiginosamente. Por tanto, el control de plagas necesita formar parte de la estrategia de aislamiento social que seguimos, si no queremos ser víctimas de brotes de enfermedades como salmonelosis, legionelosis, dengue, cólera, leptospirosis y otras.

Recordemos que muchas de ellas se acompañan de síntomas muy preocupantes que requieren de atención médica e incluso hospitalización. Y en las presentes circunstancias, esto solo agravaría la escasez de los recursos sanitarios, abocados principalmente a atender los pacientes afectados por el COVID-19. Y no porque el resto de los pacientes no sean importantes, sino debido a que faltan médicos, enfermeras, camas, medicamentos, etc., dado que están siendo usados de manera masiva para controlar la emergencia de la pandemia.

¿Para qué continuar con el programa de control de plagas activo?

En primer lugar, para que cuando se suspenda la cuarentena y la gente regrese a sus actividades normales ni el personal ni los clientes se encuentren en riesgo de contraer las enfermedades mencionadas. Asimismo, se evita que las edificaciones, las líneas de producción, los sistemas informáticos, los materiales y el mobiliario sean dañados por la acción de las alimañas y se causen pérdidas económicas y retardo en el inicio de las operaciones.

programa de control de plagas activoSi las plagas no han invadido todavía su negocio, las actividades de erradicación las continuarán manteniendo alejadas, y en caso contrario permitirán rehigienizar el lugar y llevarlo a las condiciones de salubridad requeridas. Esto es especialmente vital en el caso de hospitales y otras instituciones sanitarias, en las cuales el riego de generar una epidemia interna provocada por alimañas es todavía mayor. En cuanto al sector alimentario, es esencial protegerlo a todos los niveles.

Hoteles, restaurantes, pensiones, fuentes de bebidas y demás establecimientos hosteleros deben estar listos para abrir sus puertas en cualquier momento, sin riesgo para nadie. Las instituciones geriátricas y guarderías infantiles, de por sí, operan con individuos cuya salud puede encontrarse disminuida o ser más sensible que la del resto de la población. Y cuando las universidades comiencen las clases, las residencias estudiantiles deberán estar listas para recibir a sus huéspedes.

¿Posee un negocio que no se encuentra protegido activamente por un programa de control de plagas? ¿Está preocupado por el aumento de alimañas en estos días? En APINSA tenemos la experiencia necesaria para atenderle, con independencia del sector al cual pertenezca. Contacte con nosotros por vía telefónica (933 098 892) o, si lo prefiere, a través del formulario de nuestra página web.

Video de: Noticiero Televisa

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